En 2021, aún con los coletazos de la crisis del Covid, decidimos dedicarnos a la restauración en un local nuevo, diseñado por el estudio de arquitectura Clara Isabel Justo Alonso, en una antigua era de «pantrillar» (una era con partes empedradas en las que se trillaban los cereales) y una vieja caseta de ganado, en el término llamado El Pago de la Rana, en Tiedra.
La palabra pago, del latín pagus, se utilizaba para referirse a un distrito de tierras o heredades, especialmente de viñas u olivares, lugares ligados a la tierra y a la identidad de un territorio.
De ese paraje y de ese significado, nuestro nombre:
El Refugio del Pago nace con esa misma idea,
un lugar donde refugiarse, disfrutar de la tierra y saborear lo auténtico..
Aquí decidimos reformar y construir un pequeño restaurante, sin servicio de cafetería, con la intención de dedicar el máximo de atención a nuestros clientes, en un entorno amplio, con mesas separadas y aforo reducido.
Nos encontramos muy cerca del Centro de Interpretación Tiedra de Lavanda, del Observatorio Astronómico Cielo y Tiedra, del Castillo de Tiedra, del siglo XI y fielmente restaurado por el Ayuntamiento, y de la Ermita y Hospedería de Nuestra Señora de Tiedra Vieja, además de otros atractivos turísticos de esta localidad.
Ofrecemos un menú diario de martes a viernes, que consta de cuatro primeros y tres segundos, que cambiamos todos los días dependiendo del mercado, y un Menú Degustación los fines de semana o bajo reserva, con un aperitivo individual, dos entrantes para compartir —que cambiamos cada mes— y un plato principal de cocina tradicional con algún guiño creativo, de proximidad y, sobre todo, casera.
Creemos en una hostelería renovada y honesta, sin aglomeraciones y con horarios que ayuden a la conciliación de todos los que formamos parte de este proyecto. Con una cocina casera, divertida y al alcance de todos.
Gracias por dedicar un minuto a leer nuestra historia y, sobre todo, por formar parte de ella
Tradición castellana en el corazón de Tiedra (Valladolid)